
Estoy, vuecencia, hasta el gorro de su Gobierno y de cuanto su Gobierno hace y representa, de los Estatutos —todos— y de las trifulcas cainitas, de las disputas mediáticas, de la Memoria Histórica, la República, el Alzamiento y la guerra, de los flatus vocis (tolerancia, solidaridad, multiculturalismo, diálogo, talante, negociación, Alianza de Civilizaciones), de los pedigüeños y los quejicas, de los que sólo saben protestar y poner el cazo, de quienes se fotografían en pelotas o se rapan el pelo al cero para mamonear, de los nacionalistas, de los turistas, de las feministas y feministos que quieren obligarme a decir albañila y a rezar el madre nuestra, del desarrollismo, de los parques temáticos, los minicines y los centros comerciales, de Marina D’Or vacaciones todo el año, de Marbella, de El Pocero, de los banqueros, del Ibex, de Endesa, de las opas, de la obras de Gallardón, del crecimiento económico, de las gubernamentalísimas organizaciones no gubernamentales, de los emigrantes (que Alá me proteja por decirlo), de los manifestantes, de la televisión, de la Operación Triunfo, de la Fórmula 1 y de la mística del fútbol, el tenis y el baloncesto, de los guiris de pantalón corto y en chancletas, de las púberes canéforas que van por el mundo enseñando los michelines del ombligo con el borde superior del pantalón a la altura de la rabadilla, de las pasarelas, de las top model y su ridícula forma de caminar, de las alegres comadres y los atontolinados compadres que hibernan, bailan el rock y se alimentan con mortadela en los hoteles cutres de Aguadulce, Oropesa y Benidorm, del Código Da Vinci, el Temple, el Santo Grial y María Magdalena, de los tertulianos radiofónicos (yo lo soy), de las encuestas, de las campañas de fomento de la lectura, de la moralina de los anuncios institucionales, de los matrimonios civiles adobados con tul ilusión, de los estúpidos controles de los aeropuertos, de la tortilla de patatas servida en copa, de las gilipolleces de Ferrán Adriá y los cocineros creativos, de los millones de cursis, de los millones de horteras, de los millones de consumistas papanatas, de la plebe en general y de casi todo lo que por ser español y habitante del siglo XXI me ha caído en perra suerte.
Grandes verdades sobre una postmodernidad de masas exenta de imaginacion

10 comentarios:
Pues yo estoy harto de todo eso y de Sanchez Drago tambien.
la verdad , creo que describe bastante bien , muchas cosas de la que todos estamos hastiados
Claro, claro: prescindiríamos de buen grado de todo eso, aunque es cierto que, tal y como intentó Ragebundo, simplificar tanto equivale a suprimir la vida.
Estoy de acuerdo con Marce: Y es que de todo lo que hay escrito en ese párrafo, lo que más aborrezco es a Sánchez Dragó: me ha aburrido hasta leer esas diez líneas, tanta enumeración de tópicos monocordes. Me aborrezco a mí mismo por haber leído entera una de las novelitas de este señor, en la que se hartó de fumar hachis y de recopilar refranes y aforismos. Con eso llena las páginas.
Así que una realidad sin Sánchez Dragó es un buen comienzo para mejorar el estado de cosas...
pues ami me parecio un diatriba bastante acertada .....
Coincido con la mayor parte de las cosas que dice aborrecer dragó en esa lista. Y odio coincidir con Dragó, me cae fatal, me pone de mala hostia estar de acuerdo con él.
La aversión que siento por Dragó tiene tambien algo que ver con las proezas de sexo tántrico que se le atribuyen que, de ser reales, le envidio.
Le apunto otra gran verdad dicha por Dragó: todo lo que hacemos en la vida, lo hacemos para follar.
Bicos tántricos.
Me apunto, lo único que salvo por mi parte es la fórmula 1, todo lo demás directo al cajón de la basura.
Un abracito.
Jaaaj Andromena , :) otro detractor de drago
La leche!!! Estoy bastante tiernecito por lo que veo. A mí no me molestan ni la mitad de la mitad de esas cosas.
no te preocupes zorro es que aqui somos algo criticos con todo :)y yo la mas esceptica
Insisto ami me parece magnifico el articulo de drago:)
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