
Ausencia cuando te echo en falta ...en esos momentos grises , en los que ni siquiera se que existes .
Ausente cuando me distraigo, me evado , camino por mi imaginacion .....entre montañas de monotonia
Ausencia tuya y mia que no estamos nunca en el lugar adecuado ... con nuestra temporalidad conjuntada ....
Apreciada Peggy, no sé si un premio otorgado por mi humilde persona a su egregia personalidad, podrá contribuir a paliar esas ausencias que usted siente; pero por mí, que no quede: en mi blog tiene un premio.
ResponderEliminarGracias a USTED ...muy señores mios por su detalle:)
ResponderEliminarNo es un detalle, doña Peggy, es que, de manera primaveral, han reverdecido en mí, brotes de justicia, cual si fuesen viruelas.
ResponderEliminarAusencia: ese pasto generoso que, o bien abonamos o que nos abonan, pasto que rumiamos de modo intermitente y que digerimos de forma pesada. Siempre ella, siempre él, pero nunca el incontestable vuelo del condor, o ese árbol que va sudando sus hojas día a día, ahora, en primavera, o ese mirlo que platica a dúo con el amanecer. Siempre ausencias, losas perforantes; acudo y me presento ante una y es tal la bofetada que siento que juro ni tan siquiera volver a evocarla. A equivocarla, tal vez, a decirla que estoy presente y que desde mi ventana me veo rodeado de fuego y no de humo.
ResponderEliminarHe instaurado un nuevo premio, “LA ANARCO-ONDA CACHONDA”, que en su primera edición, os lo he concedido a los cinco mismos que el anterior. Espero que aceptéis.
ResponderEliminarUn abrazo.
El cenicero encendido al borde de un cenicero se asemeja mucho a una ausencia.....
ResponderEliminarAusencias, que a veces, muchas, pesan más que las presencias. De éstas no resulta tan difícil evadirse.
ResponderEliminarPues habra que trazar un plan , dibujar un mapa de encuentros, no se, dar cuatro voces por la ventana.
ResponderEliminarUn abrazo